sábado, 22 de octubre de 2011

Senegal, país cargado de pasado, presente y futuro. ( Publicado en el Diario de Ferrol el Domingo 16 de Octubre del 2011)

Para comenzar, miremos un mapamundi y si es de Peters, mejor. Al sur de Mauritania, al oeste del inmenso Mali y en la costa Atlántica, se encuentra Senegal. Lo primero que llama la atención es que, literalmente,   dentro de él se encuentra un país con la forma de un río: Gambia. Mientras Senegal fue constituido como colonia francesa, Gambia pasó a formar parte del Imperio Británico, también interesado en la zona, debido al fructífero  negocio esclavista que realizaron las potencias europeas durante siglos.
 Debajo de este pequeño país, se encuentra la región, ahora senegalesa, de Casamance,  incorporada por Francia a Senegal, aunque con historia, lengua y cultura diferentes.
Tras habernos orientado geográficamente, comenzaremos nuestro viaje. Dejando atrás Mauritania, montados en un imprescindible todoterreno,  percibimos de inmediato la diferencia de paisaje que se advierte al traspasar la frontera natural que constituye el río Senegal. Nos despedimos  del desierto del Sahara y comenzamos a vivir un paisaje tropical realmente diferente, que nos hace meter de lleno en el África Negra. Desde un primer momento, Senegal y sus habitantes transmiten una frescura y vitalidad difíciles de explicar.
La primera parada, San Luis. Antigua ciudad colonial, era frecuentada hace ahora 80 años por el gran escritor Antoine de Saint Exupery, célebre autor de “El principito”,  que trabajaba como piloto en el transporte aéreo de correo francés, siendo dicha ciudad uno de sus frecuentes destinos. En Senegal, fue donde conoció los majestuosos baobabs, árboles empeñados en destruir el pequeño mundo del Principito con sus enormes raíces.
Las  calles y clima de San Luis  crean la sensación  de estar paseando por las calles de La Habana.
Hay que destacar que, cerca de la ciudad,  se encuentran las reservas naturales de Djoudj y Langue de Barbarie, donde podemos contemplar el espectáculo de animales en libertad: monos, tortugas centenarias, óryx (una especie de antílopes), pelícanos, etc.
Y, ¡lo pequeño que es el mundo...!, pensé yo, cuando, paseando por la ciudad, escuché a un ciudadano del lugar que me preguntaba si era español.
-Sí, le respondí.
 -¿Eres gallego?- preguntó.
 -Pues sí…le respondí -¿Cómo lo sabes?
-No lo sabía; pero es que  yo estuve trabajando en Galicia, en una pequeña ciudad llamada Ferrol...- me  explicó  Ismael, pues era así como se llamaba.
 Cuando le comuniqué que esa era mi ciudad, cogió su teléfono móvil, marcó un número y me puso con Makou, su hermano, el cual habita en nuestra ciudad desde hace casi una decena de años. Mientras conversaba con él, pensaba en la casualidad tan enorme que se había producido: cada uno en la ciudad de origen del otro, a tantos quilómetros de distancia... Pero, eso sí, por muy diferentes motivos.
También fue en esta ciudad donde conocí la trágica historia de los talibés, niños cuyos padres no pueden mantenerlos y, por ello, son puestos bajo la tutela de los baifales, los cuales sirven, a su vez, a un marabú, guía espiritual musulmán. Normalmente el baifal tiene a su cargo entre 10 o 20 pupilos, los cuales acuden a sus clases en la escuela coránica. A parte de su formación religiosa, estos pequeños pasan el día recolectando dinero para el marabú en unas penosas condiciones. El tipo de vida del talibé depende del baifal con el que están. El prestigio y el seguimiento que la sociedad senegalesa muestra hacia los  marabúes, quizás tenga que ver  que de éstos surgió la principal oposición  a la dominación colonial francesa.
Continuamos nuestro viaje. Parada en el lago Rosa, lugar de finalización del tristemente famoso rally París-Dakar, cuya celebración, año tras año, se cobraba varias víctimas por atropello.
En dicho lago, aparte del color rosáceo que le da nombre, llama la atención la densidad de su agua, pues registra 10 veces la cantidad de sal  del mar y, por lo tanto, a pesar de los kilos que se ostenten, no importa,  flotas. En un agua tan salada, no es recomendable permanecer más de 15 minutos; pero, aun así, hay multitud de lugareños que viven de la extracción de sal.
 Cientos de barcas se encuentran todos los días sobre el lago. Los hombres extraen la sal de los fondos marinos y, al llegar a la orilla, las mujeres son las encargadas de su transporte.
 La sensación, cuando se está metido en pleno lago, es ciertamente extraña: incluso nadar constituye una tarea complicada.
Cerca del lago, encontramos el monasterio católico de Keur Moussa. El 10% de la población senegalesa es católica (el resto, musulmana); pero ésta, como en todas las partes del mundo, se ha adaptado a la región y cultura del lugar: los monjes cantan gregoriano en la lengua wolof, la más hablado en Senegal, con instrumentos tradicionales.
Yo, que nunca me he adentrado mucho en el mundo de la fe, reconozco que los cantos escuchados en este monasterio me pusieron los pelos de punta.
Siguiente parada: Dakar, caótica  capital del país. Pegado ella, se encuentra la isla de Goreé, tristemente famosa ya que este enclave, desde el siglo XV al XIX, ha sido uno de los mayores puntos de venta de esclavos del mundo. Una vez producida la venta, en la misma isla eran  encadenados, para ser transportados, en condiciones infrahumanas, a un nuevo mundo donde servirían de mano de obra en los extensos campos americanos.
Se estima que unos diez millones de esclavos llegaron vivos a América a lo largo de estos siglos. La América española introdujo en el nuevo mundo 1.600.000; la América portuguesa, con  3.650.000; América francesa, con 1.600.000;( América inglesa, con 2.100.000 y la América holandesa, con 500.000.
Aparte de estas escalofriantes cifras, habría que reflejar, también, las muertes de habitantes africanos que se dieron en las "cazas" de esclavos. Igualmente, las bajas producidas en los barcos donde se realizaba el transporte hacia América. Debido a las  penosas condiciones, de las aproximadamente cuatrocientas personas que viajaban en cada navío, había un porcentaje de bajas estimado entre el quince o veinte por ciento. Es decir, uno de cada cinco pasajeros moría en la travesía.
Este negocio supuso la perpetuación de un estado de guerra permanente entre los estados negreros africanos para conseguir la hegemonía en el tráfico de esclavos. Por otro lado, hay que  tener en cuenta el considerable retroceso de la población en los países objeto de estos secuestros en masa, principalmente población joven entre 15 y 35 años. Esta regresión demográfica es acompañada de un claro retroceso político y cultural, provocado por este macabro mercado de seres humanos, sin duda, uno de los principales motivos para que se diese la decadencia profunda del África Negra.
De todos modos, en la isla también viví experiencias que me hacen pensar  que el pueblo senegalés ha sabido dar un paso hacia adelante en la superación de tan triste pasado. Alumnos senegaleses de unos 10 años estaban junto a sus profesores visitando el museo de los esclavos, antigua casa de venta de éstos. Los niños, con suma atención, iban respondiendo las preguntas que formulaba el guía. Conocer la propia Historia es siempre  la mejor arma para abordar el presente y futuro.
A la salida de la isla, me preguntaba: ¿Por qué esta parte de la Historia no tiene mayor cabida en los temarios de nuestros centros educativos? Quizás porque África sigue siendo esclava de Occidente y, aunque de manera diferente, se perpetúa como fuente de recursos a precio paupérrimo o, directamente, robados.
Para finalizar este viaje de recuerdos que hago junto a ustedes, me referiré a Popenguine, pequeño pueblo de la Petite Cote senegalesa, zona turística del país. Este precioso lugar me permitió conocer un interesante proyecto iniciado en 1987.  La  comunidad femenina local comenzó una batalla contra la deforestación y degradación que había sufrido la zona. Ciento dieciséis mujeres crearon, de forma voluntaria y espontánea, el RFPPN (Colectivo de Mujeres de Popenguine para la Conservación de la Naturaleza). Teniendo en contra multitud de factores, arriesgando sus reputaciones y plantando cara, en muchos casos, a sus propios maridos, levantaron un proyecto de conservación y regeneración de  su entorno natural.. A su vez, comenzaron  a fomentar un turismo ecológico que les está dando muy  buenos resultados y que ha callado la voz de todos sus detractores. El colectivo de mujeres que se encarga del campamento turístico de Popenguine, es el único de la región que está gestionado únicamente por mujeres y, también, el único negocio de estas dimensiones erigido  por población local, pues el resto de negocios turísticos fueron creados a fuerza de euros.
Allí, en Popenguine, también conocí a Souleyman, joven pastor de la etnia paul, empeñado en viajar a España, para así poder tener oportunidades de avance personal. Con él conocí el teranga senegalés y compartiendo un té, en su humilde casa, habitada por su inmensa familia, me contaba, en un buen español, lo difícil que es progresar en el lugar y que la salida que encuentran muchos jóvenes es el turismo sexual,  realizado por maduras europeas. Él prefería vivir honradamente, con sus limitaciones, a pasar a atender a las viejas blancas, como él las llamaba.
-Miguel- me dijo-, pienso que son cosas de la pobreza.
Yo también pienso que son cosas de la pobreza, Souleyman; y de la injusticia: principalmente, de la injusticia.


lunes, 17 de octubre de 2011

Serie Psicofonías: " El unicornio"

Acabamos el programa de Psicofonías con este relato infanto-juvenil, cuya moraleja nos dice que en esta vida hay que estar espabilado y aprovechar las oportunidades.
Acaban las series de Psicofonías y más temprano que antes tendréis en el blog y en Radio filispim el nuevo programa: En tránsito, el cual da nombre a este blog.
Un Saludo a tod@s!!

domingo, 16 de octubre de 2011

Bitácora de vacaciones. Nuakchot( Mauritania) .Publicado en el Diario de Ferrol en Septiembre del 2011



Cuando me llegó la noticia de que mi hermana María, cooperante internacional, dejaba las Honduras para comenzar una nueva vida en el continente africano, supe, por supuesto, cuál iba a ser mi nuevo destino vacacional. Ante esta certeza, surgieron muchas preguntas sobre este desconocido (para mí  y para tantos) país llamado Mauritania.
Las experiencias que paso a relatar a continuación, deben tomarse como reflexiones de un viajero  mínimamente iniciado en la cultura e historia del lugar. He de reconocer que tras mi visita, dejé el país con muchas más preguntas que respuestas.
 Fundado como colonia francesa a finales del siglo XIX, al igual que el resto de estados africanos, fue un territorio conquistado y repartido, con escuadra y cartabón, por las diferentes potencias  europeas. Tiene unas dimensiones aproximadas al doble de España y está incrustado en el  infierno que es el desierto del  Sáhara, el cual hay que recordar, tiene un tamaño similar a EEUU. Este impresionante arenal tiene sus maravillas pero, desde luego,  también   extremos y peligros. Ha sido habitado, desde hace cientos de años, por diferentes poblaciones nómadas habituadas a estas “imposibles” condiciones. De ello sabe bien el pueblo Saharaui, forzado a su destierro en Tindouf.
En el oeste del desierto,  Mauritania. El ochenta por ciento de su población, hasta hace cincuenta años, eran nómadas. Esta situación ha dado la vuelta y ahora se encuentra la misma proporción en diferentes asentamientos, la mayor parte en la capital, Nuakchot. Este hecho, en mi opinión, marca el presente del país,  en continua construcción, tanto física como culturalmente. Las costumbres, al menos en la ciudad, son las que van incorporando las diferentes etnias y nacionalidades que pueblan el lugar.
 En Mauritania, se distinguen claramente tres etnias(aunque conviven muchas más ): los beidan, blancos de origen árabe-bereber, antigua población nómada, la cual mantiene una estructura económica y cultural ligada al desierto;  los halpulares, población negra ganadera,  históricamente sometida a los beidan, y los haratines, etnia muy singular, cuya población es de raza negra aunque con rasgos faciales árabes .Esto se debe a que, a lo largo de los  siglos, fueron esclavos de los beidan blancos, produciéndose la mezcla. Era habitual que el amo blanco violase a la esclava haratin para así tener más servidumbre y de ahí sus peculiares rasgos físicos. En la actualidad, mantienen una posición social más baja que los árabo-bereberes blancos, aunque con las mismas costumbres y cultura que ellos .Hay que tener en cuenta que en Mauritania, hasta 1981, era legal tener esclavos y hasta 2007 no se penalizó el tenerlos (pues seguía su utilización).
 Vista la variedad de etnias, tan diferentes en cultura y proceso histórico, es obvio que, cuando los europeos realizaron el reparto de África , las fuerzas colonizadoras no se preocuparon  de establecer estados a partir de la zona  habitada por cada etnia( véase como ejemplo la independencia estos últimos tiempos de Sudán del Sur), sino de los propios intereses de cada potencia. Quizás, en mi opinión, el elemento de unión más claro de las diferentes etnias en el país es la religión musulmana.
Sobre la forma de vida de sus habitantes, hay que decir que en un país donde la mayor parte del terreno es desierto, las dificultades para desenvolver la agricultura son evidentes. Solamente el 0.5 por ciento del suelo de Mauritania es aprovechable. Hay que recordar que es un país ubicado en el desierto. El comercio, labor desempeñada por los habitantes de la zona cuando el sedentarismo era mínimo, sigue siendo la fuente de trabajo más importante para los pobladores. En Nuakchot, se encuentran multitud de mercados. En estos, se destinan zonas casi exclusivas para cada oficio o producto: ferreterías, calzado, telas, colchones, bidones, …
 El calor y la gran humedad acompañan en todo momento en la visita. Respecto a las  lluvias, son realmente escasas. Son Agosto y Septiembre los meses que las registran. Se producen de manera torrencial y, desde luego, un  terreno tan árido no está preparado para recibirlas. El hecho de que en la ciudad de Nuakchott, la capital de país, con alrededor de un millón de habitantes, no tenga alcantarillado, imagínense lo que supone. Tan sólo viví una noche de lluvia y los resultados para la ciudad fueron realmente desastrosos. Pequeños lagos que se formaban, aquí y allá, por las calles hacían que moverse sobre ella fuese realmente complicado. Las altas temperaturas (llegan a los 45 grados centígrados en los meses más calurosos), se hacen más llevaderas con una buena jaima. El que esto escribe se llevó una gran sorpresa al ver, y comprobar, como algo similar a una colcha, colocada correctamente, (sin una correcta colocación lo único que produces es un efecto invernadero) hace circular de tal manera el aire, ascendiendo el caliente, que estar bajo ella te depara un agradable frescor. Pura ciencia.
El nivel de vida es realmente bajo, excepto para una pequeña clase emergente. La pobreza, y la miseria, abundan en el país. El analfabetismo, al igual que la desnutrición infantil ronda el 40 por ciento de la población y la tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años es del 12 por ciento. Con estos datos, no es raro encontrar a Mauritania en el puesto 136 de 169 del índice de desarrollo humano ( por cierto, que en este índice, el cual muestra la calidad de vida de los habitantes de cada país a partir de diferentes ítems evaluados, Noruega ostenta el primer puesto. Mal anda este planeta si la sociedad que, a priori, disfruta de mejores condiciones de vida, está infectado con fundamentalismos ideológicos ultra-derechistas como los que originaron las matanzas de Oslo y Otoya).
Es realmente triste ver al pueblo mauritano en situación tan precaria cuando en todo el Estado se encuentran recursos impresionantes. La pesca, como bien sabe España, es uno de ellos. 800.000 toneladas de pescado salen anualmente del país con destino Europa. Por supuesto, realizada esta pesca por empresas extranjeras que dejan mínimos beneficios para el país. También es preciso hablar del oro, el petróleo, hierro... Y como digo, pesca;mucha pesca…
 Hablamos de estos recursos para una población de menos de tres millones de personas; es decir, una cifra similar a la población gallega. ¿Estaría en las paupérrimas condiciones actuales si fuesen estos recursos manejados por el Pueblo Mauritano en su propio beneficio? Evidentemente, no. Quizá, el día que tengan la fuerza y la organización suficientes para reclamar lo que les pertenece, el saqueo haya sido de tal magnitud que ya no quede mucho para repartir (¿Cómo sería la actual Bolivia con sus minas de Potosí  íntegras? Y, ¿ qué hará Occidente cuando todos estos recursos se hayan agotado? La respuesta es fácil: irse a otro lugar .
La pesca… Yo, inexperto pescador cuyo único disfrute de este arte transcurrió durante mi niñez, junto a mi abuelo, comprobé lo bien diferente que es ser pescador en la costa gallega o en sus ríos, donde es necesaria una paciencia que algunos no tenemos, en comparación con hacerlo en Mauritania. Es otro concepto. Tal es la abundancia de peces, que volver con el cesto lleno se convierte en lo normal.
Una reflexión. Cuando se viaja a Latinoamérica, a pesar de ver situaciones realmente complicadas, siempre sientes una sensación de esperanza de que las cosas vayan a mejorar. Esto responde a la unión de sus pueblos, a su espíritu de lucha y a su organización. El cambio económico y político que se está dando en casi toda ella lo demuestra. Sin embargo, cuanto más te adentras en la África negra, da la sensación de que sus pobladores parten con mucha desventaja, debido múltiples factores, pero muchos de estos achacables a Occidente: el saqueo sistemático, la esclavitud permanente durante cinco siglos, el sometimiento económico y un largo etcétera. La práctica inexistencia de unión entre las clases trabajadoras no permite vislumbrar, a corto plazo, un verdadero cambio, cuando menos en Mauritania. La política, a golpe de estado.
Ojalá me equivoque y en el  África negra se produzcan movimientos liberadores como los realizados en la presente Primavera Árabe.
Para finalizar, decir que ha sido el viaje de las fotografías nunca sacadas( el ambiente que se vive en el país después de los movimientos de cúpulas de Al Quaeda, incluido el secuestro de dos  españoles, no invita al visitante a andar con mucha ligereza):la infinidad de burros que siguen haciendo el servicio que con tanta energía desempeñaron en España; las cabras comportándose por el centro de Nuakchot cual si fuesen perros; mujeres negras pintadas con maquillaje blanco, portando pelucas lisas y los niños, tantos niños con exactamente la misma sonrisa que la de cualquier otro infante de este planeta.


lunes, 10 de octubre de 2011

Serie Psicofonías: " Siddharta de Hermann Hesse" Capítulo 6 de 6

Último capítulo de la serie de relatos sobre la novela de Siddharta.
"Reencuentro con Govinda, quien tampoco ha de reconocerlo. Es que ambos están cambiados, envejecidos... Se cuentan sus muy diferentes vicisitudes, pero, sobre todo, Govinda inquiere sobre cuál es la filosofía que la vida, después de tanto tiempo, ha prodigado a Siddhartha. El largo monólogo del hijo del brahmán, no resultará muy convincente o persuasivo, ya que no puede explicar con palabras lo que ha sentido. Los rumbos de ambos han sido y de alguna manera prosiguen siendo diversos. Pero al final Govinda se da cuenta de que su amigo obtuvo lo que quería: encontrarse a sí mismo, llegar al nirvana y convertirse en un ser extremadamente perfecto. Dando comienzo a una vida preciosa y plena de serenidad y armonía."

Ir a descargar

sábado, 8 de octubre de 2011

Bolivia, Bitácora de interior.( Diario de Ferrol.10 de Octubre de 2010)

Fin de verano, nuevo año para el estudiante y para el profesor, únicos adultos que conservamos esta estructura temporal. También buen momento para revivir experiencias vacacionales que darán respiro y fuerza para afrontar la vuelta al trabajo(los que, en la actualidad, tenemos la inmensa suerte de disfrutarlo).
Hace justamente un año, después de un viaje por Europa, comentaba al comienzo de un artículo, en este Diario, que antes de emprender un viaje vacacional, es imprescindible el pararse a reflexionar qué es lo que se busca en él, el motivo de éste. Esta vez, yo buscaba un turismo fuera de lo convencional, donde conocer una cultura desde dentro, con sus virtudes y dificultades, fuese la principal prioridad del viaje. ¿Dónde encontrarlo? En el programa “Vacaciones Solidarias”, forma de disfrutar de tu tiempo de ocio cambiando algunos de los elementos que muchas veces tememos como fijos a la hora de desplazarnos:
La agencia de viajes por una ONG; las comodidades y el lujo temporal, por un conocimiento de la sociedad del país visitado, y los complejos hoteleros por las barriadas que están, normalmente, a unos cientos de metros de éstos.
Desde hace más o menos diez años, diferentes ONG, ofrecen la posibilidad a la ciudadanía de sumarse a los proyectos que ellas desempeñan y así sensibilizar a la población al respecto. Normalmente quien se acerca, con curiosidad, a este tipo de proyectos, llega con la idea de coger un pico y una pala y de ponerse a trabajar, como un loco, en un país en vías de desarrollo. Equivocados están quienes vayan con esa idea. El mundo, desde luego, no se soluciona en un mes y , sin duda, la mayor labor que va a tener un viajero solidario va a ser a su vuelta, contando las experiencias vividas , informando de la labor y las iniciativas sociales que se está haciendo en estos países, siendo crítico con las situaciones conocidas( de las que tanta culpa tienen los países occidentales) y, en definitiva, sensibilizando, cada uno en la medida de lo posible, de la necesidad de un mundo más igualitario, donde cada una de las personas que lo integran, tengan las mismas oportunidades. A mí, como maestro de primaria, imaginaos la cantidad de recursos que me puede suministrar un viaje de estas características para luego poder tratar con mis alumnos.
Aquí vamos a hablar de vacaciones, pues eso son. Primero decir que la parte económica se soluciona desde aquí meses antes del viaje. Por supuesto, el vacacionista paga todo,
( ¿dónde se vio que nos pagasen las vacaciones?),es decir, pasajes, comida, estancia, …
Así, al llegar al destino no debe de preocuparse más que de conocer, vivir una realidad distinta a la suya, disfrutar de la estancia y aportar lo que se pueda en el proyecto y zona elegida.
Dependiendo de la ONG con la que se viaje puede variar en algo estas circunstancias. La organización con la que viajé, ya por segunda vez, después de una importante experiencia en Honduras, es “Solidad Internacional Galicia”. Este año ofertó la posibilidad de viajar a Nicaragua, Ecuador, Guatemala, Bolivia y El Perú.
Yo, elegí Bolivia. ¿Por qué? Múltiples factores: los Andes, cultura milenaria, movimiento indígena en plena efervescencia, situación política, esas estrellas del hemisferio Sur que tantas ganas tenía de ver,…
La persona que disfruta de estos proyectos, normalmente con una duración de entre 3 semanas y un mes, va a poder observar el trabajo que desempeñan los diferentes profesionales en cada sector, disfrutar de la convivencia con los beneficiarios de los proyectos, conocer la cultura y costumbres del lugar visitado codo con codo sus habitantes y llegar a lugares que, os aseguro, nunca podrías ir de una manera diferente.
Sin duda, una experiencia única e irrepetible, la cual, nunca dejará a nadie indiferente.
Pasado el largo trámite del viaje, llego a Bolivia. El Alto, ciudad pegada a La Paz a más de 4000 metros de altura totalmente caótica, pero, a su vez, encantadora. Lo primero que te sorprende en el aeropuerto es encontrarte con una sala de oxigenación la cual, por suerte, no necesité. No percibí los efectos de la altura hasta llegado al hotel. Fue subir doce escalones y ponerme a jadear como si hubiese estado corriendo varios kilómetros. Falta de oxígeno, claramente. Más tarde, la presión se acumula en la cabeza y, como remedio, los paceños ofrecen mate de coca. De hoja de coca, nunca confundir con la cocaína, pues no tienen nada que ver.
El pueblo boliviano, desde que el poder está en manos de los indígenas, principales consumidores de coca y mayoría en el país, lucha, día a día, para que se aclare este equívoco y se dé la posibilidad de comercializar la hoja de coca en el exterior. Por cierto, se comprende que los indígenas bolivianos y peruanos la hayan consumido durante miles de años, ya que no sólo oxigena la sangre y da un punto de energía, tan necesario a esas alturas, sino que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud, 100 gramos de hoja de coca aportan 305 calorías, 40 gramos de carbohidratos, 18 de proteínas, así como la cantidad diaria recomendada de calcio, hierro, fósforo, vitaminas A y E. Hablamos de países que tienen grandes extensiones de terreno muy árido y que, sin duda, no poseen gran variedad de cultivos y así la coca les sirve como complemento alimenticio. Un ejemplo claro de lo integrada que está esta planta en la zona del Altiplano lo observé, en unas pequeño viaje que hice a Cusco (Perú). En el convento de Santo Domingo se encontraban pinturas de motivo religioso creadas por la escuela cusqueña (siglo XVII). El guía que nos acompañaba dirigió nuestra mirada hacia una obra donde la Virgen María observaba a Jesucristo crucificado. Todo normal, excepto por el hecho de que María tiene en la obra, una bola de coca en la boca. Cultura y religión pre y post-colonial mezcladas en todos los sentidos.
Mate de coca y solucionado el mal de altura. De todos modos, el corazón tardará algunos días más en adaptarse y mientras no es así, ante el mínimo esfuerzo, las pulsaciones llegan a ser altísimas.
Antes de adentrarme en el proyecto en el que estaba asignado junto con dos compañeros gallegos, realizamos una visita a uno de los lugares más impresionante que he visitado en mi vida. Un anochecer en La Isla del Sol, en pleno lago Titicaca, tan cerca del cielo, es inigualable. El mencionado lugar es el comienzo, según la leyenda, del Imperio Inca. Leyenda en la cual se cuenta que Manco Cápac y Mama Ocllo, hermanos e hijos del dios Sol, nacieron en esta isla. Su padre les encomendó la misión de fundar la capital del futuro imperio Inca en un lugar fértil. Los hermanos se dirigirían a la actual Perú, fundando Cusco y el famoso Machu Picchu.
Allí, en la Isla del Sol, a 3800 metros de altura, divisé, como nunca, mientras había luz, los Andes Bolivianos y ya cuando anocheció, la Cruz del Sur comandando la noche del Hemisferio Sur.
Después de unos días conociendo partes del país, nos desplazamos a Sorata, pequeña ciudad de apenas 4000 habitantes, cercana al lago y a El Perú, incrustada en un impresionante valle con el omnipresente Illampu de fondo, nevado andino de 6400 metros.
Nuestra misión en el lugar era conocer los proyectos que se estaban desenvolviendo en las pequeñas comunidades cercanas, poblaciones con dificultades debido a la impresionante orografía del terreno y que, a esas alturas, los terrenos son bastante áridos y hay problemas a la hora de sacar provecho de los cultivos.
Los trabajos que se realizan en la zona están muy relacionados con el agua pues su canalización es fundamental para estas poblaciones. Allí pude comprobar el verdadero valor de este recurso. El agua es vida y sin ella, no hay nada. Por cierto, el famoso cambio climático está afectando gravemente a la zona, pues los nevados andinos del país se están deshelando con el ascenso de temperatura. Sólo hace falta ver fotografías de hace veinte años de los diferentes picos y nos encontramos que el retroceso de la nieve está siendo abrumador, haciendo peligrar, en gran medida, los ya pocos manantiales y ríos que bajan de sus cordilleras.
En el altiplano boliviano, nos movíamos tres gallegos, con el impresionante fondo andino que, dada su magnitud y el espacio que ocupa, parecía un decorado de cartón piedra de alguna película de aventuras de los años treinta.
Desde Sorata, nos desplazábamos a diario a pequeñas comunidades. En ellas, sus habitantes, por poco que tuviesen, siempre disponían de algo que compartir con nosotros a la hora del almuerzo. Pueblos con grandes dificultades que, de todos modos, conservan algo que seguro les hará progresar: la solidaridad y trabajo comunal.
Cada comunidad elige sus líderes y éstos se encargan de lograr la estabilidad en el grupo, al igual que dirigir determinados trabajos que debe hacer todo el pueblo en caso de necesidad. El ser elegido por tu comunidad, es un hecho de gran importancia y, esa responsabilidad, no se puede rechazar.
Los habitantes del altiplano también destacan por su gran capacidad de lucha. Asistimos en El Cantón de Obispo Bosque a una reunión de diecisiete pequeñas comunidades cercanas. Se reunían para tratar con la empresa de transportes que trabajaba en la zona (y que apenas pasaba una vez diaria por los pueblos, ya que para llegar a éste hay que pasar por unos caminos y precipicios, de verdad, impresionantes) la ampliación del servicio de la empresa y la bajada de cuotas a los pasajeros. Incrédulo estaba yo, primero por el hecho de que la empresa se desplazase al pueblo a negociar sus tarifas, luego porque los transportistas tuvieron que presentar todas las cuentas a la población. Después de casi cinco horas de reunión (todas las decisiones de las comunidades deben ser tomadas en consenso) pudimos ver que el pueblo había conseguido lo que pretendía: bajar las tarifas y un mejorado servicio por parte de la empresa. Pero, sin duda, mi sorpresa fue mayor cuando, ya acabada la reunión, me dijeron miembros de las comunidades que tienen un “plan B” para mejorar sus comunicaciones terrestres; están ahorrando las diecisiete comunidades para comprar un pequeño bus y así ofrecerse ellas el servicio a sí mismas. Asombroso.
Por cierto, toda la reunión se realizó en aymara, una de las treinta y siete lenguas oficiales en el país y de las más habladas, junto al quechua y el castellano. En Bolivia, se está realizando un gran trabajo de normalización de las lenguas indígenas. Por primera vez, aparte de utilizarse en las zonas donde se hablan, aparecen registradas en documentos y actos oficiales.
Relativamente cerca del Cantón, se encuentra Quiabaya, comunidad donde conocí a Hortensia, ejemplo de mujer fuerte y trabajadora. Ella me contó que las mujeres aimaras siempre tuvieron mucho peso en las decisiones familiares y comunales, pero quien comunicaba las decisiones y ocupaba puestos de responsabilidad en la comunidad, siempre era el hombre. Pero con el paso del tiempo, esto ha ido cambiando y mujeres como Hortensia han sido elegidas por sus vecinos para ocupar cargos que exigen mucho compromiso. Ella es la responsable de vacunación de todos los animales de su pueblo. Combina este trabajo con el cultivo de dos parcelas de terreno (patatas y maíz son, sin duda, los cultivos predominantes en la zona, habiendo de estos, multitud de tipos), con el cuidado de sus dos hijos, el mantenimiento de su casa y el tueste de un tipo de haba llamado poroto (la cual se toma como si de un fruto seco se tratase) y la posterior comercialización en La Paz.
Con sus veinticuatro años, no sabe lo que son las vacaciones, pero sigue luchando para poder progresar. Sin perder nunca la sonrisa, me decía: “Yo, aunque no tenga días libres, siempre busco momentos de diversión en la vida”.
Para finalizar, aun quedando tantas cosas por contar, decir que nuestro último día en Sorata lo dedicamos a subir el Illampu. Tan sólo equipados con una mochila con comida y bebida y, eso sí, bien abrigados, ascendimos hasta la laguna glaciar, la cual se encuentra a 5200 metros de altura. Por un día, fuimos andinistas y, éste, no se me olvidará jamás, tanto por el inmenso esfuerzo que supone realizar ese tipo de actividades físicas a esas alturas (a partir de los 5000 metros la fatiga es inenarrable), como por el impresionante patrimonio que encontramos en el glaciar. Ni el Machu Picchu me causó tanta impresión como esa maravilla creada por la Naturaleza.
La única e inmensa pena es que en quizá menos de veinte años, si continúa al mismo ritmo el deshielo, nadie pueda disfrutar como nosotros de esas vistas, ni los habitantes del valle de Sorata de las aguas que les suministra.
Bolivia, país sin mar que, sin duda, ha removido algo muy profundo en mi interior.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Educación de calidad, con paño o sin paño.( Publicado en la revista Razón socialista. Primer semestre 2010)


Como de costumbre, aparecen en los medios de comunicación noticias interesadas en crear una opinión o fomentar un debate en la ciudadanía que, realmente, no existe. Cíclicamente se repiten determinados temas.
Esta vez la noticia fue Nawja la adolescente que por vestir con Hijab, se le prohibió la entrada en el Instituto donde estudiaba.
De nuevo, a la par que nos cuenta el caso, aparecen voces que hablan del porqué de la construcción de mezquitas en nuestro país, otras que proclaman que los extranjeros o se adaptan o que se vayan, por locuras del que nunca viajó que dice: en su país me obligarían a ponerlo. Y todo esto surgido de un paño.
De nuevo el Hijab es el “Macguffin”, como diría Alfred Hitchcock si esto fuese una película, el motor de la trama, donde el verdadero protagonista es, sin duda, la fobia al islamismo.
El hecho de que se produzca el caso un centro lucrativo, me hace pensar que éste no actuó con la cordura que se le exigía. Es peligroso el lugar donde se forman los futuros ciudadanos, en su decisión, no oprime el derecho educación, como el de todos los ciudadanos que viven en nuestro país, que tiene Nawja y, se antepone a esto, sus opiniones sobre la famosa pieza de ropa.
Curiosamente, también se escuchan voces reclamando la salida del Hijab de las algas, comparándolo con la salida del famoso crucifijo. El hecho de que no haya crucifijos en un centro público es, simplemente, lógico. En un centro laico, donde se acoge alumnado que profesan diferentes religiones o ateos, no deberá haber un culto de “primera” creador de diferencias; o más bien, no debe haber ninguna religión marcando la educación de nuestros alumnos.
Pero en este caso no hablamos de un centro sistema educativo, es una alumna la que toma una decisión, llevar a clase el Hijab. Y éste no incomoda, no perturba, no molesta, no interfiere ni en su educación, ni en la de sus compañeros y compañeras. Como tampoco lo hacen las melenas, los piercing, los tatuajes o palestinas de algunos de nuestros alumnos. Eso sí, no conozco mi deseo que se produzca, el caso de ningún alumno que sea expulsado por ir con pendientes a clase. La división de utilizar, o no, esta pieza de ropa, sólo le corresponde a la propia protagonista.

El 10% de la población, no nació en España. Cada uno de ellos tiene los mismos derechos y deberes que un ciudadano nacido en el estado, pero no por eso deben de claudicar ni a su cultura ni a sus costumbres.

Para ir finalizando, decir que en occidente la ropa si cambia, año tras año, debido a los efectos narcóticos de nuestros televisores, “telegrafiando” las tendencias y estilos que debemos vestir. Mientras este hecho no se cuestiona, somos quienes de juzgar y rechazar a una mujer por llevar un paño en la cabeza, similar al que llevaba nuestras abuelas. Pieza de ropa cuyo significado varía según las circunstancias, lugares y personas que utiliza.

Metamos el de don el fondo de la llaga. Los profesionales del sector y los padres de los alumnos deben centrarse en el acto educativo, exigiendo a la escuela de nuestros hijos calidad en la enseñanza.
El caso de Nawja me hace retomar una cita de "Rebelión en la granja".
En 1945, Orwell decía en su famosa granja animal que todos éramos iguales, de unos más iguales que otros. Casi 70 años después, todo sigue igual, pero ahora, en un tiempo multicultural donde nuestros niños conviven con otros de diferentes etnias, resulta que todos somos diferentes, pero unos son más diferentes que otros.