domingo, 7 de julio de 2024

Mañana será otro día. Capítulo 25: Un lugar tranquilo, día 1.

 

Un lugar tranquilo: Día 1

Qué gran año el 2018 para el Cine. Todavía no había aparecido ese maldito virus que se llevó por delante a tantas y tantas personas, transformó nuestra normalidad (ya extraña de por sí) y, de alguna manera, dio un empujón hacia el vacío a las amadas salas de cine. Cierto que las plataformas ya habían cogido mucho terreno en nuestros hogares anteriormente, pero, sin duda, esa época en la que tuvimos que pasar tiempo en casa ayudó a moldear nuevos hábitos. Peleemos por nuestros cines. La experiencia televisiva, por muy grande que sea la pantalla de nuestra morada, nunca es igual ni se le acerca.

Ese 2018, los amantes del género de terror, y del cine en general, nos alegrábamos ante dos estrenos cinematográficos que marcaban un antes y un después para el cine de género del siglo XXI. El nuevo cine de terror ofrecía buenas ideas, mucha imaginación y muy buen hacer con bajísimos presupuestos.

Por un lado, el estadounidense Ari Aster se daba a conocer mundialmente con su primer largometraje, Hereditary (10 millones de dólares de presupuesto). Con él nos “volaba la cabeza” (ups, no debería haber utilizado esta expresión para hablar de esta película) abriendo el (mal) llamado terror elevado y presentándose ante nosotros como un director con gran proyección y, sin duda, a seguir. Por otro lado, casi a la par, se estrenaba una pequeña película dirigida por John Krasinski, más conocido como actor (The office, por ejemplo) que por su faceta como director. Un lugar tranquilo se llamaba la película. Aparte de dirigirla, la protagonizaba. Él como padre de familia. A su mujer la interpretaba Emily Blunt, también su mujer en la vida real. Como veis, un proyecto de lo más familiar. Con 17 millones de dólares de presupuesto (ínfimo para la industria estadounidense), logró recaudar 340 millones de dólares en todo el mundo. Todo un bombazo. La película nos cuenta las andanzas de la familia Abbott, tiempo después de la llegada al planeta tierra de una raza de alienígenas que ha diezmado la población mundial. Estos extraterrestres no ven, pero tienen un oído súper fino con el cual descubren con facilidad a sus presas. Esta familia sobrevive, apartada del mundanal ruido, en una finca del estado de Nueva york. Se comunican gracias al lenguaje de signos, conocido por la familia debido a que una de las hijas, Regan, interpretada por Millicent Simmonds, es sorda. La actriz también lo es en la vida real y este hecho se percibe durante todo el metraje y es uno de los grandes filones de la película. Habiendo monstruos, que los hay, y un terror atmosférico realmente agobiante, Un lugar tranquilo es una película que trata sobre el cuidado de la familia. Del sacrificio de los padres hacia sus hijos que, sin duda, puede llegar hasta los límites. Peliculón y toda una sorpresa. PD: La escena del parto en silencio de Emily Blunt ha quedado grabada en la memoria de cada una de las personas que han disfrutado el film.

Ante el éxito recibido por crítica y público, no tardó mucho en llegar una secuela más enfocada a la acción. Sin la capacidad de sorpresa de la primera, continuaba la historia de supervivencia de la familia Abbot y, la verdad, aparte de entretener, poco nos decía.

De repente se anuncia esta tercera parte de la saga: Un lugar tranquilo: Día 1. Krasinski solamente se queda con las funciones de productor y guionista. De primeras el proyecto asustaba, pero no por los monstruos. Un halo de esperanza surge cuando vemos que el director elegido para la ocasión es Michael Sarnoski. Su primer trabajo había llegado de la mano de Nicolas Cage en el 2021 y nos había sorprendido gratamente. Se llama Pig y la podéis encontrar en las plataformas más populares. En este film se nos cuenta el secuestro de la cerda de un magnífico cocinero retirado (Cage). Él se marcha en su búsqueda. Parece una historia de venganza y mamporros (a lo Mandy, 2018, también con Cage) que se convierte según avanza en un maravilloso tratado sobre el duelo. Buenísima. Pig es todo lo que parece que no va a ser.

Un lugar tranquilo: Día 1 pertenece al mismo universo que las dos películas anteriores de la saga, pero en ella aparecen nuevos personajes con los que asomarnos a los primeros días de la llegada de los extraterrestres. Nueva York es una protagonista más. Comparte planos con los excepcionales Lupita Nyongó (ganadora del Óscar por 12 años de esclavitud) y Joseph Quinn (popular por interpretar a Eddie en la última temporada de Stranger Things. Sí, el chavalito que interpreta el tema de Metallica: Master Of Puppets).

Lupita tiene que sobrevivir al ataque alienígena casi sin ganas. Tiene los días contados. Es joven pero un cáncer terminal está acabando con ella, al igual que hizo con su padre cuando apenas era una niña. Cosas del destino. La depresión la tiene cautiva y para qué sobrevivir con tales perspectivas... En la segunda escena de la película nos vemos envueltos en el primer ataque alienígena a la tierra. Terriblemente espectacular; nunca lucieron tanto como aquí los alienígenas en la saga. Las imágenes de este nuevo Nueva York nos recuerdan a las vistas del inolvidable ataque a las torres gemelas en el 11-S. Lupita y Quinn, los dos juntos, son conscientes a lo largo de los 100 minutos que dura el metraje (perfecto, gracias), que quizás mañana estarán muertos, pero hoy no, hoy están vivos y eso es lo único importante. De esto realmente trata la película, de aprovechar cada uno de los suspiros que emitimos. El mañana nunca existe. Viéndola en el cine apareció en mí el recuerdo de mi abuela. Pocas horas antes de morir, ya muy desgastada por los años, disfrutaba de unas jugosas gominolas italianas. Estaba viva.

Entremezclada con unos impresionantes “sets pieces” de acción, encontramos un precioso y maravilloso drama de supervivencia. La pareja protagonista se luce en todo momento. El director Michael Sarnoski nos ofrece algunas escenas propias del mejor cine mudo (véase la escena del pub). Recuerden que en este mundo no se puede hablar ni emitir sonidos. Muy emocionante, al finalizarla ya no sabemos si fue mejor esta tercera parte o la película que iniciaba la saga. Ya con reposo, creo que las dos son muy diferentes y absolutamente complementarias. Cierto que en esta tercera parte también actúa un gato y lo hace realmente bien.

Por cierto, en la última escena de la película escuchamos el eterno tema de Nina Simone: Feelin Good. En pocas películas hemos escuchado un tema musical que encaje de manera tan precisa con las imágenes que llegan a nuestros ojos. Perplejo, inmóvil, me quedé un buen rato pegado a mi butaca. Vayan a verla.

lunes, 1 de julio de 2024

Mañana será otro día. Capítulo 24: Del revés 2

 

Del revés 2( Inside out 2)

1983. Howard Gardner, psicólogo y profesor universitario de Harvard, destrozaba la idea, tan repetida, de que el cociente intelectual era la principal herramienta para entender la capacidad cognitiva de una persona. Él separaba las diferentes habilidades que se pueden encontrar en las personas y las catalogaba en inteligencias a desarrollar: la visual, la musical, la lingüística, la matemática, …hasta llegar, a su entender, a las más importantes para poder llevar una buena vida y equilibrada: la inteligencia interpersonal, la cual aborda la capacidad de empatizar, de comprender a otras personas, y la intrapersonal, la capacidad de comprenderse a uno mismo. Con esta separación no pretendía separar la inteligencia en departamentos estanco, sino señalar que el potencial y las capacidades de persona son diferentes. A unas se les da mejor el arte, a otras las actividades físicas y motrices, otras tienen una especial consideración y sentimiento hacia la naturaleza, etc. Las ocho inteligencias iniciales que señalaba Gardner se fueron ampliando con el paso del tiempo.

1995. El psicólogo estadounidense Daniel Goleman publica uno de los ensayos más vendidos de la historia: La Inteligencia emocional. Goleman demostraba el gran poder de las emociones sobre cada uno de nosotros y la necesidad del ser humano de tener un correcto aprendizaje emocional para poder reconocer tanto las emociones propias como las ajenas. Explicaba que el cerebro emocional era anterior al racional. Este hecho hace evidente la relación entre pensamiento y sentimiento.  Demostraba que por mucho cociente intelectual que se tenga, si no se tiene un buen equilibrio, una correcta inteligencia emocional, no sirve de nada y, seguramente, hablaremos de un ser humano con multitud de carencias y dificultades para sobrellevar la vida social y, en definitiva, la propia.

Todas estas líneas abiertas en el estudio de la psique hacen que, en la actualidad, se plantee que no es más inteligente la persona que tenga mayor cociente intelectual. Es más inteligente quien sabe adaptarse mejor a los cambios que suceden a su alrededor. Es más inteligente quien logra entenderse y entender a quien le rodea, quien logra ver diferentes opciones ante las dificultades que se presentan ante él.

2015. Los estudios Pixar presentaba Inside Out (en España Del revés), filme de animación que arrasó en las pantallas de todo el mundo. De una manera tan sencilla como compleja, nos mostraba toda una serie de emociones que viven en el interior de una niña llamada Riley y cómo afectaban en su día a día y crecimiento. La niña y su familia deben cambiar de hogar y ciudad. Su sentimiento predominante hasta el momento era la alegría. Se encontrará, de repente, con que la tristeza, hasta ahora casi inexistente en la vida de la pequeña, toma un papel protagonista. Del revés muestra a grandes y pequeños la importancia del equilibrio emocional. Riley, como nosotros, comprende que la tristeza no es la mala de la película, sino un sentimiento tan importante como los demás; ayuda a avanzar en la vida. Qué belleza al mostrarnos el origen de la nostalgia…Peliculón, sin duda. Al acabar el filme, teniendo la pequeña protagonista de la película una estructura emocional y mental mucho más compleja que al inicio de esta, nos dejaba entrever que podríamos encontrarnos con una segunda parte abordando una etapa, sin duda, más compleja todavía… ¡La adolescencia!

2024. Pues bien, han tardado casi diez años, pero por fin está en nuestras salas de cine la esperada segunda parte de Del revés. La no ya tan pequeña Riley se encuentra en esa etapa tan complicada que nos toca pasar a todos y todas y que padecen, sí o sí, los padres.  Sus 13 años la abocan a abrir su mundo, antes limitado a su familia, y a comenzar a conocer su, cada vez más cercano, “yo adulta”. Riley tiene toda una nueva amalgama de emociones: la envidia, el Ennui/aburrimiento/desidia, la vergüenza y la ansiedad. Esta última es la más presente en toda esta época que transita y si en la primera parte era tristeza la que competía con alegría para imponerse en la personalidad de Riley, ahora es ansiedad la emoción que compartirá protagonismos con esta.

Del revés 2 mantiene la misma estructura que la película original. No arriesga, juega sobre seguro…y no le sale mal. Por un lado, tenemos a la niña en plena ebullición, ampliando su antes diminuto universo. Por otro, la aventura de las emociones interiores, intentando sobreponerse las unas sobre las otras para así poder “manejar” las acciones de la niña.

En Del revés 2, en comparación con la película madre, prima el entretenimiento sobre la profundidad. La historia, aunque muy parecida, es mucho más sencilla. La película no se atreve a tocar determinados asuntos como puede ser el hormonal (esperemos mayor valentía en una tercera película). Una pena, pues sin duda, podrían dar mucho juego. También saca del protagonismo a los padres de Riley. Como digo, todo es más sencillo. Aun así, es un filme notable que hace las delicias de pequeños y adultos. Uno de los asuntos más interesantes que aborda es la conformación de la nueva identidad de Riley, cómo se va modificando según crece y cómo se reestructura todo, a partir de la base adquirida en la infancia por la protagonista. Del revés 2 es una película divertidísima que sabe llegar con fuerza a su parte final. Al llegar a esta, nos vuelve a emocionar como lo había hecho la película original.

Tras los apenas superados 90 minutos del film, salimos de la sala de cine satisfechos. Nosotros, como espectadores, asumimos el mismo aprendizaje que han tenido las protagonistas de la película: taponar, reprimir determinadas emociones y sentimientos, no nos lleva a ningún lado. Debemos, poco a poco, conocernos. Aprender día sí, día también, sobre nosotros mismos. También sobre los demás. Intentar comprender el porqué de nuestras acciones y decisiones y el cómo han afectado en ellas nuestros sentimientos. Difícil tarea, sin duda, en este mundo que transitamos a una velocidad de vértigo.

 

martes, 25 de junio de 2024

Mañana será otro día. Capítulo23: Cuenta conmigo(1986)

 

Cuenta conmigo (1986)

Suena una pegadiza melodía. Corresponde a ese tema musical, millones de veces escuchado y que siempre llena nuestro corazón, del gran Ben E. King, llamado Stand by me. Un coche parado en mitad de la nada. Dentro, un hombre maduro llamado Gordie Lachance, lee en el periódico la noticia del asesinato de su amigo de la infancia Cristopher Chamberts. Escuchamos, de repente, su pensamiento. Nos trasladamos, de inmediato, hasta 1959, a la infancia de este hombre interpretado por Richard Dreifuss: “Estaba por cumplir los 13 años, cuando vi por primera vez un hombre muerto…”

La nostalgia siempre está presente en el arte y, sin ninguna duda, en el cine. La película que hoy os traigo creo que es el culmen de este sentimiento. Cuenta conmigo (Stand by me) es una auténtica oda a la nostalgia de aquel tiempo en el que fuimos niños.

Llama la atención la forma de utilizar este sentimiento y cómo ha cambiado a lo largo del tiempo. Las películas de los años 80 evocaban directamente a la infancia de los protagonistas, es decir, a la niñez de los espectadores de las películas. En la actualidad, el enfoque pasa por recuperar títulos de la niñez y pasarles un nuevo barniz, pero siempre contando la misma historia. Hay tan poca imaginación que hasta participan los actores y actrices (los que continúan vivos) de las películas originales.

Cuenta conmigo sigue, casi a pies juntillas, el relato corto El cuerpo, escrito por uno de los escritores más influyentes del siglo XX y XXI, Stephen King. Un día hay que ponerse a contar todas las adaptaciones cinematográficas de su obra. De todas formas, la magia la aporta su director, Rob Reiner, el cual se mantuvo en estado de gracia durante unos cinco años donde nos dejó un puñado de películas maravillosas y que definen a la perfección lo que fueron los 80: La citada en 1986, La princesa prometida en el 87, Cuando Harry encontró a Sally en el 89 y Misery en el 90. Todas joyas, cada una de su estilo. Años, sin duda, de puro talento.

El recuerdo del que seremos testigos es el de Gordie Lachance (interpretado, en su versión niño, por Wil Wheaton. Por cierto, en el doblaje español se le llama Courni por el hecho que en la pandilla había otro niño más gordito y no querían confusiones. Ver para creer. Regresaremos con él a su pasado para repasar aquel verano que cambió su vida, ese verano que todos tuvimos donde uno empieza a abandonar la niñez.

Son cuatro los inseparables amigos. Gordie ha perdido a su hermano mayor en un accidente de tráfico. Fue hace tres meses. Dice a sus amigos que sus padres no lo han superado. Aquí vemos la diferente percepción del tiempo del niño y el adulto. Él, evidentemente, tampoco lo ha superado. Su mejor amigo es Chrish Chambers, interpretado por el malogrado River Phoenix (1970-1993). River, cuánto te has perdido por tu temprana muerte; cuánto nos hemos perdido nosotros. Transmitías verdad. Teddy Duchamp (Corey Fielman, recordado siempre por los Goonies), es otro de los amigos con infancias más que complicadas. Su padre, veterano de guerra le abrasó la oreja con una parrilla en un ataque de ira. Él, aun así, lo defiende día sí, día también. El cuarto jinete es Vern. Este descubre, en una conversación de otra pandilla local, el paradero del cadáver de un joven, el cual llevaba semanas desaparecido. El pobre chico fue arrollado por un tren y ha quedado tirado cerca de las vías en un inhóspito lugar. Aquí empieza la aventura de estos cuatro niños en busca de un muerto. Durante el viaje, siempre siguiendo las viejas vías del tren, se encontrarán consigo mismo, con los que fueron y lo que están comenzando a ser.

En el filme, todas las relaciones nos apabullan con su sinceridad, pero sobre todo la que mantienen Gordie y Crish. Se quieren tanto…Crish le dice que tiene que dejar de hacer caso a sus padres, los cuales solo tenían ojos para su hermano mayor. Debe de creer en sí mismo y convertirse en un gran escritor. Él puede. Crish, en cambio, con la familia que le ha tocado en el reparto, no puede divisar un futuro más allá de la mediocridad, a pesar de sus talentos. Nosotros sabemos que, a pesar de morir joven, pudo cumplir su sueño de ser un buen abogado. Esta vocación será potenciada en estos años de niñez. Confiesa a Gordie que robó dinero del colegio. Le dice que todos lo saben, que él también. Lo hizo, lo confiesa. Lo que no sabe la gente es que devolvió el dinero. Se lo dio a su profesora, pero ella nunca contó este acto y él siguió cargando con la culpa y su maestra apareció con un vestido nuevo. Nunca creyó que una maestra pudiese hacer algo así. Aprendizajes que ofrece la vida…

La pandilla se encontrará con el joven muerto y lo dejarán tranquilo. Él ya no tiene futuro. Ellos sí. Entonces regresan a sus casas. Cuando se despiden, en uno de esos últimos días del largo verano, todo es extraño. Saben que con la llegada del instituto todo cambiará. Ellos también han cambiado.

En Cuenta conmigo encontramos un continuo choque generacional. Los adultos son como extraterrestres para la pandilla. Nunca los entienden. Yo, de niño, tampoco los entendía y ahora, qué le voy a hacer, me he convertido en uno de esos “aliens”. Ya vamos mayores y nos es imposible recordar fielmente lo que fue nuestra niñez. Miramos hacia atrás y lo recordamos todo como si todo se tratase de una película. Las emociones, los sentimientos hacia aquellos lejanos recuerdos, nos distorsionan, de alguna manera, lo que ocurrió en realidad.

Cada vez que veo Cuenta conmigo es como si me encontrase con viejos amigos. A estos cuatro niños los quiero tanto como quise a mis camaradas de la infancia. Al igual que con esta película, no importa que no los vea a menudo, siguen estando ahí, viviendo en el fondo de mis recuerdos. En un pasado tan cercano y a la vez ya casi inexistente.

Al final del film regresamos a la madurez. Un adulto Cournie (Richar Dreifuss) escribe en su ordenador (es escritor, como deseaba su siempre amigo Crish): “Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve a los 12 años. Dios mío, acaso… ¿los ha tenido alguien?”